Casa-Cueva Santxikorrota
 
La leyenda de Santxikorrota    
La casa-cueva Santxicorrota toma su nombre de un famoso bandido que habitó el Reino de Navarra hace más de cinco siglos: Santxo Rota, popularmente conocido como "Santxicorrota". Durante años se dedico a saquear junto a los suyos a cuantos se adentraban en la Bardena, por aquél entonces importante ruta comercial y camino paso frecuente de los impuestos del rey Juan II en su viaje hacía la corte tras el expolio de los pueblos riberos, a los que arrebató los fueros y derechos que habían ganado en la reconquista. En especial sufrieron los Valtierranos y Arguedanos de aquella época, a 
los que Juan II procuró una dilatada época de 
expolio y vasallaje a cargo de sus nobles.

    Cuenta la leyenda que Juan II mandó encerrar
 a su hija, la Princesa Doña Blanca, en el castillo 
de Peñaflor, en el corazón de la Bardena. El azar 
y el destino quisieron unir a Santxicorrota y a 
Doña Blanca y el bandido quedó prendado de la
princesa, a la que visitaba casi a diario evitando 
la vigilancia de la guarnición que protegía a Doña 
Blanca. Su ingenio le ayudó también a evitar ser 
capturado en sus frecuentes huidas, pues 
despistaba a los guardias colocando del revés los 
herrajes de su caballo. Evitaba que lo siguiesen 
colocando al revés los herrajes de su caballo. El pueblo también quería a Santxo, que hacía regresar los dineros que el rey arrebataba a los campesinos.

    Pero el amor entre Santxicorrota y Doña Blanca era un amor imposible, y como tal no podía sino acabar en tragedia. El rey Juan II tardó poco en proponerse dar muerte a Santxicorrota, pero en la Bardena nadie podía capturarlo, pues su dominio del terreno era muy superior al de sus perseguidores y la cueva en la que se refugiaban él y sus hombre estaba escondida en lo más profundo de la Bardena. Pero un fatídico día, Santxicorrota huyó de una emboscada, pero no corrieron la misma suerte sus hombres, a los que vió ajusticiar con gran crueldad. En su huida, su orgullo y honor hicieron que él mismo se quitara la vida antes de ser prendido.

    El Rey ordeno que su cadáver fuese expuesto en Tudela, para ahogar la rebeldía de sus súbditos, pero consiguió el efecto contrario pues el personaje de Santxicorrota pronto se tornó en Héroe. Los campesinos no tardaron en rechazar a sus señores, comenzando a luchar por su libertad, con esfuerzo y entusiasmo.
    Para conmemoralo, los Gigantes de Doña Blanca y Santxikorrota salen a la calle durante las fiestas patronales de San Ireneo